En estos días en los que está el tema candente, se habla mucho en las Redes sociales de la crisis del turismo rural y hasta de la crisis del mundo rural, no puedo dejar de pensar en que habrá elementos y aspectos que tradicionalmente se identificaban con este mundo (el güadaño, el arao de pie… catar a mano…entre otros) que desaparecerán, hay que innovar; pero lo que es la esencia de lo que representa la vida en el campo esa no morirá.
Habrá quienes no lo vean, porque no se den la oportunidad de experimentar con calma esto de lo que hablo, pero los que habitamos aquí bien que lo percibimos con los cinco sentidos.
Hace años diariamente a eso de las 8 de la tarde, íbamos caminando a la cuadra de Nieves y de José con la lechera en la mano prestos para adquirir auténtica leche de vaca recién catada (ordeñada). En ocasiones, después de una matanza, Nieves nos obsequiaba con una riestra de chorizos, que cogíamos del afumadero nosotros mismos. En otras, mi madre nos cargaba con algún dulce casero, frutas de la huerta o lo que tuviera a bien enviarles a Nieves y familia.
Hoy en día, tenemos la despensa llena de figos que nos envía Amparín, manzanas que hemos de coger en los árboles de mi tío, pues ya no sabe qué hacer con tanta fruta, harina de maíz que nos trae Julio, fabas que nos da Manolita, huevos de las pitas de caleya que tiene mi vecina Evelia, etc, etc.
Esta es la verdadera esencia del mundo rural, un lugar para compartir, donde yo doy de lo que tengo en abundancia a cambio de lo que tú tienes en exceso; pero no hablamos de dar para que me den, ni tampoco hablamos solo de cosas materiales, sino también de tiempo, de conversación, de habilidades, de buenas vibraciones, de todos esos valores que yo poseo y que tú acoges con gusto, y de vuelta me obsequias con tus propias riquezas.
Esto no morirá nunca, por mucho que los expertos aseguren que el mundo rural está en peligro. Peligrarán las ideas (o idealizaciones) que ellos tienen de este mundo, pero nuestras idiosincrasia y prioridades en la vida están muy, pero que muy arraigadas y vivas aún, doy fe de ello.
Otra cosa es este entorno natural maravilloso, que sí que es verdad que se descuida y maltrata en muchos casos, pero de eso no hablábamos hoy…
Es curioso cómo la vida te va cambiando, de qué manera evolucionas o van variando tus creencias, pensamientos, puntos de vista. #yenatural, no.
De las ponencias escuchadas en el III Foro Innovattur, en Vitoria, todas ellas de gran interés e impartidas con notable profesionalidad (cosa que he admirado siempre y cada día más, puesto que he experimentado lo difícil que es estar de ese lado) me quedo con algunos aspectos que quiero compartir con vosotros.

Intento ordenar todas las ideas que he traído del Congreso de turismo rural y veo que estoy atorada, porque se dijeron muchas cosas. Sí, sí, vale, ya sé que nada nuevo, nada que no hayamos oído antes, pero son cosas que no por oídas tenemos asimiladas y/o superadas.

